xoves, 29 de outubro de 2020

Elsa Fernández-Santos: Adiós al Cristo de Pasolini

 Si hay algo que me fascina de su cine [del de Pasolini] son los rostros de esos actores naturales que él encontraba en los barrios obreros y el campo, la sangre de una filmografía que bebe del documento etnográfico y que solo un genio absoluto como Abbas Kiarostami supo trascender con personajes así de poderosos ante una cámara.

No sé si Don Jacinto hubiese querido romper su rutina junto a su esplendoroso huerto para participar en una película de Pasolini, pero a principios de los años sesenta sí lo hizo Enrique Irazoqui, el joven español que protagonizó un clásico del cine europeo y una de mis películas favoritas, El Evangelio según San Mateo. Irazoqui falleció el pasado septiembre y admito que leer, entre la avalancha de noticias desgraciadas, que el Cristo de Pasolini había muerto me provocó especial pena, imagino que porque de niña me gustaba fantasear con aquel Jesús que hablaba mi idioma. El Evangelio según San Mateo le gustaba mucho a mi abuela paterna y aún recuerdo la impresión que me causó verla llorar ante la cara de aquel chico cejijunto y algo bizco que transmitía una autenticidad arcaica, una calma de otro tiempo. Irazoqui, que vivía en Cadaqués y acabó de profesor de literatura y árbitro internacional de ajedrez, apenas volvió a trabajar en el cine excepto en dos o tres películas circunstanciales, entre ellas Dante no es únicamente severo (1967), filme clave de la Escuela de Barcelona escrito y dirigido por Jacinto Esteva y Joaquín Jordà.

Hijo de un psiquiatra vasco y una empresaria italiana, en los sesenta había viajado a Italia para buscar apoyos en el extranjero para la lucha antifranquista. Fue así como acabó en casa de Pasolini, comunista expulsado del partido comunista y homosexual que nada más ver al imberbe español exclamó enloquecido que ahí estaba su Cristo. El chico se asustó y salió pitando de la casa. El resto es historia del cine. Irazoqui acabó aceptando y un ateo marxista rodó una película profundamente religiosa que, para descolocar aún más al personal, dedicó a “la feliz y familiar memoria del Papa Juan XXIII”. Toda la película, desde la María niña embarazada que abre su famoso primer plano, a la desgarrada imagen de la propia madre de Pasolini, Susanna, en la piel de María anciana, es de una belleza incomparable. Irazoqui no se libró de la ficha policial por haber trabajado “para una película comunista”, ni tampoco de la eternidad.

Artigo completo de Elsa Fernández-Santos, aquí (ICON 29.10.2020)

martes, 20 de outubro de 2020

Olga Novo: Anquises


Arrastras os pés papá
lévote cos ollos ao carrelo
porque tentas fuxir  da vellez coma dunha guerra ancestral
eu súbote ás miñas vértebras
combadas polo peso
arrastras os pés pero eu podo contigo
e lévote ao carrelo
ata o final da vida.

Arrastras a linguaxe e non che vén
á memoria un verbo
que aniñaba  na parte esquerda do cerebro e eu
completo a túa frase coa  palabra arar querer sachar tractor ou balboreta arrastras

a mente cara o pasado
e só lembras aquela feira de 1952
cando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita
e lles sangraban os pés no río
a sua cornamenta aínda se abre nalgunha das túas neuronas
e volves a ser un tratante de gando corenta anos despois.

Eu non sei ata cando lembrarás inda o meu nome
e saberás aínda que son a túa filla.
Descoñezo como se enrodelan as terminacións nerviosas
e se crispan e ás veces atopan unha luz silábica
que lles indica o camiño.
Como é  que de súpeto non sabes talvez
que había que pór un pé diante do outro
para poder soñar
e que se arrodeas unha muller cos brazos iso é amor
e todo o demais
desaparece.

Porque así de sinxelo é o universo.
Como o pequeno lexema ao que te agarras algunha tarde
como se fora o mango dunha gadaña.
Ti
que fuches un orador no medio do agro ante un público estupefacto
de corvos grilos toupas ovellas e libeliñas
Ti
que tiñas a intuición do poema na punta da lingua
e explotábache no ceo do padal coma un figo maduro
carnoso exacto e brutal.
Que sabías que a nosa lingua o trigo déitase
ante unha orde do vento
que a rama das patacas arde
que existen cousas tan finas
coma a lingua dunha pita...

e só lembras aquela feira de 1952
cuando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita.

Papá
como será
cando se che  despalatalicen as consoantes
e vexas chover desde dentro sen entender a auga
e remexas a lingua ata atopar a forma máis adecuada
e sorrís porque sabes
que aínda non caíches definitivamente
na curva melódica do silencio.

Lembras
con toda exactitude
que mamaches ata os cinco anos nos peitos da mai Benigna
que parira  dazaseis fillos no último cuarto da casa
agarrada á branceira rezándolle a algún santiño
rompendo tódalas augas coma quen escacha un océano...

Eu penso que a podes ver ata cos ollos abertos
espalancados ao alén
cando ficas absorto e ninguén alcanza a saber
en que dimensión da marabilla está pousado o teu cerebro
coma as patiñas pequenas dun paporroibo riba da galla dunha pereira.

Igual ves a neve por dentro
a estructura molecular do amor
as partículas dun bico cando se está formando na carne dos beizos e o ar

igual ves 
a enerxía 
e non atopas  no abecedario
ferramentas para o inefable
e por iso calas ou lle chamas culler á lámpada a
e te trabas no medio da oración simple
e comenzas a falar feremosamente poñendo por diante a subordinada.

Porque á fin
papá
te dirixes a min sen orde nas túas ordes
e desfás a sintaxe igual que debullabas fabas
e todo cobra o senso profundo daquilo que non ten lóxica
nin está sometido a nada.

Igual ves a neve por dentro
igual entendes a sombra
e es quen de calcular o radio dunha paixón
aínda que o resultado non poida comunicarse
máis que a través de pel.

Igual ves como vén cantar o poema na caracol do oído
e lle ves esvarar do peteiro ese po dourado
e caerme no tímpano
cando empezo a chorar coa emoción da escritura.

Igual ves como se me encolle a alma
cando se che encolle a túa.

Igual ves como ven cantar o poema no caracol do oído
e lle ves esvarar do peteiro ese po dourado
e carme no tímpano
cando empezo a chorar coa emoción da escrita
e ti só lembras aquela feira de 1952
cando se lles caeron os cascos aos bois volvendo de Pedrafita.

domingo, 11 de outubro de 2020

Os bañistas

Cabo Sunion


El cabo Sunio penetra en el mar Egeo, en el litoral de Grecia, y se alza 60 metros sobre este. Está a 65 kilómetros de Atenas, lo que implica un recorrido moroso y serpenteante por la costa de una hora y media en autobús. Es un sitio solicitado por los visitantes desde antiguo, porque su majestuosa altura está presidida por un templo dedicado a Poseidón. Ya Homero, en la Odisea, se refirió a este lugar como “sagrado”. La primera construcción en este emplazamiento privilegiado data de principios del siglo V antes de Cristo, pero los persas arrasaron el lugar antes de poder completarla. Sobre sus ruinas se erigió el templo actual, de estilo dórico, con un diseño períptero (rodeado por un peristilo exterior de 13 columnas en sus lados largos y seis en los cortos) y anfipróstilo (con dos pórticos en ambos extremos). Hoy solo quedan 16 de sus 38 columnas originales, pero estas aún conservan su característica blancura, ya que el mármol del que están hechas no contiene hierro. El Partenón de Atenas, por ejemplo, está fabricado con mármol pentélico, lo que provoca sus reflejos amarillentos y dorados.

Justamente la relación entre el Partenón y el templo de Sunio resulta muy remarcable. Es bien sabido que el emblema arquitectónico de Atenas está dedicado a la diosa Atenea, y fue erigido en época de Pericles (499-429 a.C.). Según el mito, Poseidón y Atenea se disputaron el dominio del Ática. Atenea ganó la batalla y por eso la capital de Grecia lleva su nombre, pero los griegos desagraviaron a Poseidón dedicándole el promontorio de Sunio.

Joan Garì en El País (03.06.2024)El País (03.06.2024)

sábado, 10 de outubro de 2020

Hervé Guibert: Siena, 1979

Gilgamesh al morir su mejor amigo

Kevin, 19 años



Gilgamesh, al morir su mejor amigo "gimió como un pichón" toda la noche. Con el alba gritó: "Que los senderos del bosque te lloren, que te lloren los ancianos, que te llore el oso, la hiena, la pantera, el chacal, la gacela, que te llore el río Éufrates, que te llore el granjero y el cervecero que te elaboraba la mejor cerveza".

Irene Vallejo en El País (11.10.2020)
 

martes, 29 de setembro de 2020

A pé de obra

Sodomitas de Valencia: 1.-Caso de Andrés Siciliano (1578)

Andrés Siciliano, alias el Griego, de 26 años, marinero natural de Mesina en Sicilia, fue traído a la inquisición a las doce de la noche por unos hombres que en la marina le prendieron con gran alboroto por somético, y examinados siete testigos, el primero de auditu, el segundo, de 20 años, dice que le persuadía a dormir con él y le daría dineros y lo que hubiese menester, y le mostró su miembro armado y dijo que se lo tocase y él le tomó la mano y se la puso en él, y tomando al testigo el suyo se lo meneaba y le decía que le quería hacer la puñeta y le metió un dedo de la mano en el sieso, y cuando mostró el miembro, el testigo le preguntó cómo lo tenía tuerto y el reo le dijo que así acertaba mejor la vena. Otros dos muchachos de trece a catorce años, contestes, dicen que les convidó a cenar y les mostró dineros diciendo que les daría de ellos si querían fotre, y les tocaba las manos. Los otros testigos, de 13, 16, 18 años, son singulares. Deponen que sin los conocer, los convidaba a cenar y a dormir con él y les ofrecía dineros y otras cosas, y el de 16 años dice que se abrazó con él y le tenía muy apretado y decía que le tomase su miembro y se abajase las calzas.

 A.H.N., lnq., lib. 936, fol. 193vº -194rº

mércores, 23 de setembro de 2020

San Zacarías


 De acuerdo con el Evangelio de Lucas, durante el reinado de Herodes el Grande, había un sacerdote llamado Zacarías, de la casa de Abías, cuya mujer, Isabel, era también de la familia de Aarón. Los cuatro evangelistas dicen que ambos padres eran "rectos ante Dios", y no cometían ninguna falta a la hora de observar los mandamientos y órdenes de Dios. Cuando comienzan los eventos que relata Lucas, Zacarías no tenía hijos porque Isabel era estéril y ambos eran de edad avanzada (Lucas 1:5-7).

Los deberes en el Templo de Jerusalén se alternaban entre cada una de las líneas familiares descendientes de los designados por el rey David (Crónicas 24:1-19).1​ Lucas dice que, durante la semana en la que debía servir en el templo, a Zacarías le correspondía realizar la ofrenda del incienso (Lucas 1:8-11).

El Evangelio de Lucas dice que, mientras Zacarías se encontraba en el altar, se le apareció un ángel que le anunció que su esposa daría a luz a un hijo, al que debería llamar Juan, y que este hijo sería seguidor de Dios.(Lucas 1:12-17) Zacarías mencionó la avanzada edad de su mujer y le preguntó incrédulo al ángel por una señal que le garantizase la profecía. En respuesta, el ángel se identificó como Gabriel, y dijo que había sido enviado especialmente por Dios para hacer su anuncio, y añadió que a causa de su duda quedaría mudo hasta el día en que se cumpliera la profecía. En consecuencia, cuando salió del templo fue incapaz de pronunciar su bendición a los feligreses que había en los patios exteriores del templo (Lucas 1:18-29).

Tras regresar a su casa, en Hebrón, su esposa Isabel quedó encinta. Después que Isabel completase su quinto mes de embarazo, su pariente María fue visitada por el mismo ángel, Gabriel. María fue cubierta por el espíritu santo y, aunque seguía siendo virgen, quedó embarazada de Jesús. Entonces, María se fue a visitar a su pariente Isabel, porque el ángel le había dicho que ella estaba en su sexto mes de embarazo. María regresó a su hogar tres meses después (Lucas 1:23-45 y Lucas 1:56).

Isabel dio a luz y, al octavo día, llevaron al bebé a ser circuncidado, tal y como exigían las normas religiosas. Sus vecinos y parientes habían asumido que el hijo se llamaría como su padre, siguiendo la costumbre. Isabel, no obstante, insistió en que su nombre fuera Juan, por lo que la familia preguntó a su marido. Entonces, Zacarías escribió en una tabla "Su nombre es Juan" y, a continuación, recuperó el habla y bendijo "al Señor Dios de Israel" con una profecía conocida por algunos como Benedictus (Lucas 1:57-79). El hijo creció y "fortaleció su espíritu", pero se retiró a los desiertos de Judea hasta que asumió su ministerio religioso, ganándose el nombre de Juan el Bautista (Lucas 1:80Lucas 3:2-3 y Mateo 3:1).

A música calada, a soedade sonora