mércores, 5 de xuño de 2024
Azul egipcio
La sala azul recién descubierta en Pompeya ha llamado mucho la atención ya que es un color de fondo poco frecuente. Y no era una cuestión de gustos, sino porque el pigmento utilizado, el azul egipcio (primer pigmento sintético) , era muy caro de obtener y solo estaba al alcance de las familias más ricas.
El pigmento azul egipcio es un silicato de cobre y calcio, mezclado con arena y malaquita, y calentado a entre 850º y 1100º. La evidencia más antigua de su uso por los egipcios es un cuenco de alabastro del periodo predinástico tardío (3250 a.C.) procedente de Hieracómpolis.
A los egipcios les encantaban las piedras semipreciosas como la azurita o el lapislázuli traído de Afganistán (donde todavía se explota) pero era muy costoso transportarlo a través del Sinaí por lo que desarrollaron esta tecnología que permitía una producción más barata y masiva.
Los egipcios lo usaron como esmalte y luego en forma de polvo como pigmento en todo tipo de materiales (piedra, yeso, etc) y con un amplio uso (pinturas murales, sarcófagos, esculturas) ya que dependiendo de la composición y temperatura se podía obtener una amplia gama cromática.
Egipto exportó su azul sintético por todo el Mediterráneo. Se hacía en bloques que después eran procesados en el lugar de destino. Lo sabemos, por ejemplo, por el naufragio del pecio de Uluburun (finales del siglo XIV a.C.) donde se hallaron varios bloques enteros.
También sabemos que uso llegó hasta el otro extremo del Mediterráneo, en la cultura íbera de los ss. V y IV a.C., donde es empleado para dar policromía a sus Damas, por ejemplo, en la Dama de Baza que todavía conserva la pigmentación original, y entre ella, el azul egipcio.
domingo, 2 de xuño de 2024
Cerámica de China
Cerámica china de la dinastía Tang tal y como se encontró en el pecio de Belitung, un barco procedente de Arabia que naufragó en Indonesia hacia el año 830.
domingo, 14 de abril de 2024
venres, 12 de abril de 2024
sábado, 24 de febreiro de 2024
Vicente Olaya: Altares prehistóricos de la Península Ibérica
Se las conoce como peñas sacras y son formaciones rocosas que en la Antigüedad se creían de carácter “sobrenatural” y de connotaciones “mágicas”. Están relacionadas tanto con creencias animistas originarias del Paleolítico como con otras surgidas en el Neolítico, además de con mitos de origen indoeuropeo propios de los celtas atlánticos. Curiosamente, su “magia” pervive aún en tradiciones populares reprimidas durante la cristianización, la invasión musulmana y la Ilustración. “Es un fenómeno de larga duración”, tal y como lo define el arqueólogo de la Real Academia de la Historia Martín Almagro Gorbea en su artículo Las peñas sacras de la península Ibérica, publicado en la revista científica Complutum. Las numerosas investigaciones realizadas en los últimos años ―entre otros, por especialistas como Julio Esteban Ortega, José Antonio Ramos Rubio u Óscar de San Macario en Extremadura; Fernando Alonso Romero en Galicia; Jesús Caballero en Ávila; Ignacio Ruiz Vélez en Burgos, y Ángel Gari en el Pirineo oscense― han logrado que la cifra de santuarios localizados pase de 300 en 2005 a más de 1.300 actualmente. El abandono del campo y las nuevas infraestructuras los amenazan de muerte, por lo que se debería proceder, reclama Almagro, a la inmediata protección de estos “monumentos arqueológicos y etnológicos ante su grave riesgo de desaparición, pues son parte importante del Patrimonio Cultural de Europa”, además de ser un recurso turístico sin explotar.
Estas rocas, en su mayoría silíceas, se usaban para presentar sacrificios al numen o espíritu ancestral que las habitaba, que podía ser tanto masculino como femenino. Se creía que favorecían la fertilidad, la salud, el conocimiento del futuro, el correcto funcionamiento de la sociedad, fijaban la fecha adecuada para los ritos y festividades y ayudaban a disfrutar, entre otras virtudes, de un tiempo atmosférico propicio en cada estación.
“Durante el siglo XX cayeron en el olvido por las exageraciones celtomaniacas de los anticuarios del siglo XVIII y XIX, pero han vuelto a ser valoradas como elementos arqueológicos y étnicos gracias a estudios que aúnan datos etnológicos, arqueológicos, textos clásicos e históricos, de historia de las religiones, mitología, toponimia y arqueoastronomía”, relata el experto.
Su estudio evidencia que las peñas sacras “no ofrecen características físicas especiales, ni constituyen un punto destacado del paisaje, aunque suelen estar en lugares solitarios que estimulaban la percepción de sacralidad, por lo que son los ritos y mitos asociados a ellas los que permiten saber si son sagradas. Si se pierden esos mitos, pierden su valor”. De hecho, incide este catedrático emérito de Prehistoria de la Universidad Complutense, “para la gente del campo, hasta fechas recientes, toda peña sacra tenía poderes sobrenaturales, pues de forma implícita se consideraba habitada por un espíritu superior, una creencia que sin duda procede de tiempos ancestrales”.
Tienen su origen en creencias animistas que han perdurado hasta hoy como supersticiones más o menos cristianizadas. “Al extenderse el cristianismo, estas tradiciones fueron perseguidas como creencias paganas, pero sus ritos y mitos sobrevivieron porque estaban profundamente arraigados en la mentalidad popular”.
La peña sacra es un elemento muy simple y diferente del concepto de santuario, que requiere de especialistas o sacerdotes que lo habiten o cuiden. “Esta simplicidad se refleja en sus ritos, siempre personales y realizados por quien los lleva a cabo sin colaboración de intermediarios [sacerdotes]; en todo caso con un acompañante de la familia, como puede ser la pareja para ritos de fecundidad o el hijo al que se quiere sanar”.
Al extenderse estas prácticas en el tiempo, se consideraron supersticiones paganas y se propició su destrucción y olvido, aunque eso no impidió su uso lejos de ambientes urbanos. A partir del Renacimiento, algunos humanistas identificaron las peñas sacras y los monumentos megalíticos como “altares de sacrificios” que atribuían a los druidas celtas. Esta interpretación fue respaldada por los anticuarios ilustrados del siglo XVIII, quienes las consideraban también monumentos celtas dentro de una “celtomanía” que alcanzó su auge en el Romanticismo del siglo XIX. Dólmenes, menhires, peñas con cubetas y peñas caballeras se atribuían irremediablemente a los celtas y se interpretaban como “aras druídicas”, mágicas en definitiva. Por eso, la Ilustración intentó suprimirlas.
Sin embargo, el panorama ha cambiado en el siglo XXI, recuerda Almagro, al acrecentarse los estudios sobre estos monumentos: “La clave ha sido utilizar una metodología etnoarqueológica con perspectiva histórica para analizar su origen y su contexto cultural. Los estudios etnológicos y antropólogicos tradicionales daban una visión anacrónica que no llegaba a comprender la mentalidad de quienes usaban las peñas sacras. Estas creencias solo se pueden explicar como fosilización de ritos, mitos y tradiciones de origen prehistórico en un proceso de larga duración, que la sociedad rural había conservado asociados al microtopónimo que designaba cada peña, que se ha perdido al despoblarse el campo y desaparecer toda esta cultura de origen ancestral”.
Las peñas sacras de la península Ibérica se clasifican en 24 tipos que conforman seis grandes grupos según su función: numínicas (en las que habita un numen o espíritu), altares rupestres, propiciatorias, fecundantes, sanadoras y relacionadas con la organización de la sociedad. Dentro de cada grupo existen varios tipos, y alguna puede pertenecer a distintos grupos.
En Portugal se han identificado 233, en Galicia 230, en la zona de Zamora y Salamanca 154, en Extremadura 260, en Ávila 267 y en Madrid, Toledo y Ciudad Real otras 40, además de otros conjuntos importantes en Burgos y en la zona vasco-pirenaica. Esto supone una peña sacra cada 30 kilómetros cuadrados. La mayoría están en áreas silíceas y rurales, aproximadamente lo que era la Hispania céltica, que abarcaba desde el Sistema Ibérico hasta el Atlántico.
Aunque no todos los tipos de peñas ni todos los ritos tienen la misma cronología ni el mismo origen, en conjunto reflejan creencias de carácter muy primitivo, fuerzas anímicas superiores al ser humano y relacionadas con los ancestros. Al cristianizarse, pasaron a identificarse como el Demonio, la Virgen o algunos santos.
Los especialistas creen que su origen se sitúa en el Periodo Campaniforme (Tercer milenio a. C.), aunque no descartan, incluso, una mayor antigüedad, como ocurre en el llamado rito “de las peñas resbaladeras”, relacionadas con la fecundidad. Se trata de unas piedras planas inclinadas, entre los 25 y los 50 grados, por las que se dejaban caer las mujeres para quedarse embarazadas. Esta tradición es propia no solo de la península Ibérica, sino de Europa Occidental, desde Francia a Suiza, pero también en Grecia o el norte de África.
Los ejemplos de la pervivencia de estas costumbres son numerosos. Almagro recuerda que en el País Vasco, hasta el año 1326, los señores de Vizcaya sacrificaban vacas en una peña a su diosa tutelar. Esta continuidad funcional y mítica la testimonian también otros muchos casos, como el altar celta, la capilla mozárabe y la iglesia barroca de San Miguel de Celanova (Orense), los tres alineados, lo que prueba que en zonas rurales estos monumentos han seguido en uso prácticamente hasta la actualidad, pero convertidos en leyendas con profundo arraigo popular.
Una iglesia del siglo VIII sobre un dolmen
Esperanza Martín, directora del yacimiento Lucus Asturum y especialista en construcciones protohistóricas del área cantábrica, admite que hay una relación “indudable” entre estos altares “con sitios telúricos, que terminan convirtiéndose en creencias populares”. “En Cangas de Onís, sobre el dolmen de Santa Cruz, en tiempos de Favila [siglo VIII], se construyó una iglesia, porque era un sitio sagrado. El ser humano siempre ha considerado determinados sitios sacros. En 2017, un paisano que oyó la leyenda de que el último rayo de invierno en Cardiellu [Asturias] marcaba el lugar de un tesoro, halló justo donde indicaba el sol un hacha Palstave de la Edad del Bronce de las denominadas de talón y doble anilla. Hay decenas de ejemplos en la península. Todas las leyendas tienen un sentido y preservan una historia. Almagro está recuperando desde hace años cientos de estos lugares”. Daniel Gómez Aragonés, miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, considera “innegable” la relación entre las tradiciones populares y estos “lugares mágicos”. “En época visigoda se crearon muchas romerías que estaban basadas en costumbres eminentemente celtas. Si a esos sitios les añades el elemento agua, fundamental en la cultura celta, el cristianismo los convierte enseguida en lugares de culto de san Juan Bautista o de la Virgen María. Hay cientos por toda España”, dice. Gómez Aragonés, que califica a Almagro como el sumun de este tipo de investigaciones, recuerda que ya demostró la conexión entre las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer con esta desaparecida cultura en su libro Celtas. Imaginario, mitos y literatura en España.
Pero estos monumentos pétreos, concluye el artículo del académico, “están en un proceso final de desaparición a causa de la despoblación del campo y del profundo cambio cultural de la sociedad agraria en las dos últimas generaciones del siglo XX”. Y termina: “Deben ser conservados como auténticos monumentos de gran interés histórico y cultural antes de que desaparezcan definitivamente al ser olvidados o destruidos, pues testimonian ritos ancestrales del pasado prehistórico que la cultura europea ha conservado en su folclore, por lo que forman parte esencial de su patrimonio arqueológico y cultural”.
Artigo completo de Vicente Olaya en El País (24.02.2024)
venres, 19 de xaneiro de 2024
luns, 13 de novembro de 2023
Escriba
El 1 de noviembre de 1851, el egiptólogo Auguste Mariette entró en el Serapeum, en el lugar de Saqqara.
xoves, 7 de setembro de 2023
Espadas do Mar Morto
Nunha cova ao pé do Mar Morto arqueólogos israelís atoparon catro espadas romanas (tres delas envainhadas aínda) e un pilum. Crese que foron tomadas a lexionarios romanos e agochadas alí durante a Rebelión de Bar Kojba (132-136 d.C.)
mércores, 10 de maio de 2023
Encontrado un torques en Betanzos
O torques atopado nas Mariñas Betanceiras está dunha peza e apenas presenta algunhas mazaduras. Está decorado con espiraiss, trenzados e dúas puntas con forma de cebola. O seu achado foi similar ao do extraordinario torques de Burela, que tamén foi descuberto de forma casual por un veciño nunha leira. Con todo, as diferenzas evidencíanse no peso: con 394 gramos o torques de Betanzos e 1.812 o de Burela.
Tamén por casualidade, atopouse en 1945 o Torques de Burela, o máis grande de Galicia, que pesa 1812 gramos. Foi un agricultor que traballaba en Chao de Castro o que deu con el, aínda que nun primeiro momento identificouno como a asa dun caldeiro. Hai moitas interpretacións arredor destas pezas, dende que eran levadas polas persoas pertencentes a unha tribo ou que poseían poderes políticos, militares, relixiosos ou un status social elevado. Tamén hai historiadores que apuntan que podían valer para facer intercambios, xa que algúns torques teñen un peso similar ás moedas.
O arqueólogo Alfredo González Ruibal, máis coñecido polo seu usuario de Twitter ‘Guerra en la Universidad’, explica que pertence á Idade do Ferro e que Galicia é “unha rexión coa maior concentración de orfebrería prehistórica da Península Ibérica”.
Protección
Este luns, a familia púxose en contacto coa delegación territorial da Xunta na Coruña, onde presentaron a peza ante o persoal de Patrimonio Cultural. Á vista da súa importancia, a directora xeral dese departamento autonómico, María del Carmen Martínez Insua, trasladouse ata a cidade herculina. Durante esa reunión acordouse trasladar o torques ata o Museo Arqueolóxico e Histórico do castelo de San Antón para que quede baixo custodia na súa caixa de seguridade, máis forte que as do edificio administrativo. Unha vez analizado decidirase se debe ser exposto ao público e se é conveniente buscar máis pezas na zona onde se localizou.
A decisión da familia de presentar a peza á Xunta é acorde coa lexislación autonómica en materia de patrimonio. Así, o artigo 99 da Lei 5/2016 do patrimonio cultural de Galicia recolle que “os achados arqueolóxicos casuais, producidos por azar, como consecuencia de remociones de terras, demolicións ou obras de calquera tipo”. Con todo, a mesma lei destaca tamén que a Xunta pagará o 50% do seu valor. Toda a noticia en La Voz.
mércores, 26 de abril de 2023
sábado, 15 de abril de 2023
mércores, 15 de febreiro de 2023
Galicia expropia fincas privadas con dólmenes y menhires
Al episodio que apunta Maroñas de cómo el dolmen de Pedra Vixía fue expoliado, el maestro e investigador del patrimonio, Evaristo Domínguez, añade un par de datos. Aquello ocurrió a mediados del siglo pasado y como las piedras eran demasiado pesadas para ser trasladadas, el autor del destrozo no dudó en partirlas, metiéndole al monumento nada menos que un barreno. Algo similar le hicieron por la misma época al dolmen de Pedra da Arca, en Malpica, añade Domínguez. Y al de Pedra Moura de Carballo, que solo conserva cinco de las siete losas originales, le quitaron una de ellas para construir un puente.
Artigo completo en EP (15.02.2023)
luns, 6 de febreiro de 2023
sábado, 26 de novembro de 2022
Estatuetas de bronce de San Casciano dei Bagni
24 estatuas de bronce en perfecto estado, exvotos y otros objetos, junto con cinco mil monedas de oro, plata y bronce, fueron recuperadas del barro en la excavación de las antiguas termas de San Casciano dei Bagni, en la provincia de Siena, centro de Italia, lo que ha sido considerado uno de los hallazgos más significativos de la historia antigua.
"Un descubrimiento que reescribirá la historia y en el que ya están trabajando más de 60 expertos de todo el mundo", declaró el etruscólogo a cargo de la excavación, Jacopo Tabolli, al explicar los nuevos descubrimientos en excavación en la que se trabaja desde 2029 y que se ha convertido en el mayor depósito de estatuas de bronce de la época etrusca y romana jamás descubierto en Italia y uno de las más importantes de todo el Mediterráneo.
luns, 21 de novembro de 2022
Hallazgo de la espectacular estatua de Mitra en una huerta de Cabra (1952)
Francisco Castro y sus dos hijos Antonio y Francisco, de 14 y 11 años respectivamente, estaban en 1952 trabajando en una huerta, a unos dos kilómetros de Cabra (Córdoba), la antigua Igabrum romana, cuando el escardillo con el que abrían la tierra chocó contra una piedra blanca. “No era de la zona”, se dijeron. Empezaron a limpiarla y ante sus ojos apareció entonces una impresionante escultura romana, de casi un metro de altura, esculpida en mármol blanco del dios Mitra ―la tercera que se ha conserva en el mundo junto a las que se exhiben en los museos Vaticanos y Británico―, que provocó la admiración de expertos nacionales e internacionales.
Pero el dios con gorro frigio que hunde su daga en el cuello del buey, no fue lo único con lo que se toparon en los meses siguientes los tres egabrenses. Encontraron también el resto del conjunto escultórico de una villa romana del siglo III: una figura marmórea del dios Dioniso, otra de Eros Dormido y una tercera de un niño abrazando una liebre. [...]
Mitra era el dios de la luz solar, de origen persa, que fue adoptado por la religión romana. La escultura de Cabra representa a la deidad mientras sacrifica a un toro con un puñal, un perro lame la sangre del bóvido herido, un escorpión aguijonea sus genitales y una serpiente le muerde. La familia Castro, tras desenterrar la espectacular escultura, decidió meterla volteada bajo una higuera próxima. Pasaron los meses hasta que tuvieron un problema con otro vecino por las lindes de la huerta. El abogado municipal Rafael Moreno les ayudó y, entonces, Francisco Castro le hizo un inesperado regalo: el dios que habían ocultado bajo el árbol. Moreno entregó la obra de arte milenaria al Museo Arqueológico de Córdoba, donde hoy en día se expone.
Antonio Castro Rosa, uno de los hijos de Francisco, siguió con sus labores agrícolas y, a la vez, hallando nuevas y únicas piezas arqueológicas. Así desenterró, en lo que era el estanque de la villa, una representación del dios Baco, otra de Eros y una tercera de un niño con una liebre. El Eros dormido es un trasunto de la divinidad del amor y la felicidad, el Baco o Dionisos es una impresionante figura del dios del vino que se guarda en el Museo Arqueológico de Cabra y el niño corresponde a una escultura que incluye un hueco, ya que hacía las veces de surtidor de una fuente. Cuando esta última pieza fue hallada, la familia Castro se la regaló al entonces ministro franquista y secretario del Movimiento, José Solís, nacido en Cabra, que se la llevó directamente a su casa. Cuando falleció en 1990, la escultura fue heredada por su hija Sierra Solís Sedano, que la sacó a subasta en 2016 por 40.000 euros, pero la puja fue paralizada por las autoridades. A pesar de ello, se la vendió al coleccionista cordobés Francisco Cabello, al que el Ayuntamiento de Cabra se la compró por 30.000 euros en 2016. La figura, de 41 centímetros, se expone en el museo de la localidad.
En los años 1972, 1973 y 1981 se llevaron a cabo tres excavaciones en la parte urbana de la villa. Las villas romanas eran grandes explotaciones agrarias con una zona construida (pars urbana) que incluía el gran edificio donde residía el propietario. Las otras zonas se denominaban pars rustica (donde vivían los esclavos), fructuaria (almacenamiento) y espiritual. Las excavaciones de aquellos años se centraron, únicamente, en la pars urbana. [...]
Las investigaciones de los setenta tuvieron como objetivo encontrar el spelaeum, la habitación más importante de las que componían el mitraeum o lugar donde se daba culto, pero no tuvieron éxito. Por el contrario, lo que se halló fue un amplio patio interior porticado, con un estanque grande y otro menor, y algunas habitaciones de una gran casa romana. La alberca mayor, según los investigadores, se abastecía a través de una tubería de plomo procedente de algún manantial cercano.
La villa se alzaba con una sola planta. Se ha documentado que el edificio fue abandonado antes de su derrumbe final y que se llevaron posteriores actuaciones de saqueo. Así se rompieron y desperdigaron por las estancias los diversos elementos del estanque, los zócalos de mármol de las paredes fueron arrancados y las estatuas fueron “removidas o abatidas”. Después de este expolio, se produjo un incendio, accidental o provocado, y el techo calcinado se derrumbó.
“El conjunto escultórico que se localizó dentro del estanque central y, en sus inmediaciones, es verdaderamente excepcional. Probablemente, como ocurre en otras villas de estas características, las esculturas fueron ocultadas en su interior cuando el edificio fue saqueado”, explica Moreno.
Artigo completo de Vicente G. Olaya (EP, 21.11.2022)
luns, 14 de novembro de 2022
La mano de Irulegui
'Sorioneku' (de buena fortuna) es la primera de las cinco palabras que ha podido ser descifrada, en la que ya se conoce como la 'mano de Irulegui'. Se trata de una representación en bronce de esa extremidad, diseñada para colgar en la puerta de entrada de una casa, a modo de objeto ritual protector del hogar.
Su antigüedad, primer tercio del siglo I a.C., la convierte en un hallazgo excepcional, ya que se trata del documento más antiguo y también el más extenso escrito en lengua vascónica que se conoce hasta la fecha. Junto a otros hallazgos, viene a confirmar el uso de la escritura por parte de los antiguos pobladores de esta zona. Estos utilizaban para ello una variante específica del signario íbero conocida como 'signario vascónico'.
La 'mano de Irulegui' fue hallada el 18 de junio de 2021, junto a la entrada de una de las viviendas excavadas en el yacimiento. Pero la inscripción no ha sido descubierta hasta el pasado 18 de enero de 2022, cuando se iniciaron las labores de limpieza y restauración de la pieza.
La pieza en cuestión es una lámina de bronce, cuya pátina contiene un 53,19% de estaño, un 40,87% de cobre y un 2,16% plomo, algo que es habitual en aleaciones antiguas. El objeto está recortado para representar la forma de una mano derecha algo esquemática, pero de tamaño natural. La lámina es lisa en el lado de la palma, pero en el lado del dorso presenta la forma de las uñas, aunque no se han conservado, debido a su fragilidad, las correspondientes a los dedos anular, corazón e índice. Sus medidas actuales son 143,1 mm de altura, un grosor de 1,09 mm y una anchura de 127,9 mm. Su peso alcanza 35,9 g.
En el centro del extremo cercano a la muñeca presenta una perforación de 6,51 mm de diámetro, producida al clavar la pieza en un soporte blando, probablemente de madera, ya que la ausencia de huellas de abrasión en la perforación indica que no estuvo colgada, sino clavada.
La inscripción consta de cinco palabras (40 signos) distribuidas en cuatro líneas. El alfabeto empleado para escribir el texto pertenece a la familia de los semisilabarios ibéricos. Pero presenta algunas características que llevan a catalogarla como un subsistema específico del territorio vascón, entre ellas el uso del signo T, no presente en otros subsistemas.
La traslación de la inscripión al alfabeto latino es la siguiente:
sorioneku · {n}
tenekebeekiratere[n]
oTirtan · eseakari
eraukon ·
Destaca el parecido entre la primera palabra -sorioneku- y el vocablo vasco zorioneko (de buena fortuna, de buen agüero). El resto de la inscripción no ha podido ser descifrada hasta el momento.
Artigo completo, aquí
xoves, 27 de outubro de 2022
A espada de D. Dinis
Desenterrada a espada de Dom Dinís, rei e trobador medieval da lírica galega. Desaparecida hai case sete séculos e descuberta en 2020 na intervención de conservación e restauración do túmulo do rei, a espada de Dom Dinís onte abandonou o mosteiro de Odivelas, Portugal, para ser estudada. "Feita de ferro, punho de prata e aplicação de esmalte, é uma das raras espadas régias encontradas "in situ" na Europa", asinala a Direção-Geral de Património Cultural de Portugal.
martes, 18 de outubro de 2022
Sobre "Il Tuffatore" da tumba de Paestum
“Su iconografía es única”, prosigue Hölscher. “Hay algunas cosas parecidas, pero en ciertos aspectos no hay nada igual, interesa no ya como arte sino como elemento de la vida social, política y afectiva, y nos permite explorar aspectos fundamentales de la cultura griega”. Al investigador, que tiene muy claro que hay que ubicar al nadador de Paestum en un contexto griego, le ha interesado mucho lo que revela la tumba sobre la relación de los jóvenes, “la esperanza de la sociedad”, con los adultos en el mundo clásico, “una relación muy distinta a la nuestra”. Y “la importancia de la belleza, que no es en ese mundo solo algo relacionado con el aspecto exterior, sino una calidad social”. Hölscher recalca que en el universo griego, “la belleza no constituye únicamente un rasgo físico sino espiritual y ético; el cuerpo sano y fuerte es bello y un instrumento de excelencia humana”. En ese contexto, ha de entenderse su aseveración de que el nadador de Paestum, el Tuffatore, es una representación realista, “lo que no quiere decir trivial; se trata de una realidad que no es banal sino significativa”. Ese, subraya, es el núcleo teórico de su libro. [...]
El estudioso insiste en la realidad del salto del Tuffatore, “un efebo que en su tránsito hacia la edad adulta demostraba su capacidad atlética y su valor lanzándose ante los ojos de hombres adultos que sentían atracción erótica por los muchachos, a los que introducían en el mundo de ciudadanos de la polis”. El salto tiene pues parte de rito de tránsito, pero no es una metáfora, sino una imagen real, de algo que sucedía y que no era solo un pasatiempo, sino una actividad social”. El profesor ha observado la continuidad de la práctica de arrojarse los jóvenes al mar desde las alturas en Polignano a Mare, en el litoral de la región de Apulia (vecina a la Campania). “Se lanzan al agua, se tuffano, desde alturas increíbles, y se les admira por ello”. En el lugar se celebran las finales del Red Bull Clift Diving, una competición internacional de saltos de acantilado.
Destaca Hölscher que el salto del bronceado nadador de Paestum revela una gran técnica y es el resultado de mucha práctica. “El único aspecto no realista es la cabeza, que lleva en alto y no entre los brazos, pero mostrarla es importante en el arte griego, es una convención”. El Tuffatore exhibe el sexo. “Sí, eso era importante también, porque la escena tiene un componente homoerótico corriente en el contexto”. Es un miembro pequeño, si se permite la comparación. “Es la convención, no es una infantilización, es que los griegos preferían el sexo no muy grande; representarlo grande les parecía de mal gusto”.
La escena es muy bella. “Hay una maravillosa armonía en la pintura, con esos árboles que parecen tender sus ramas desnudas hacia el saltador. El mar está representado de una manera delicadísima, muy hermosa”. La plataforma desde la que salta “es un misterio”: “No tengo una opinión definitiva sobre qué es esa estructura. Parece una especie de torre de piedra, pero no hemos encontrado nada similar en la arqueología. Quizá fuera una construcción de madera, es posible que existieran torres así. Buscando un lugar para imaginar una escena similar lo encontré en la isla de Tasos, en el Egeo, donde hay algunos de los mejores acantilados de Grecia. No hay torres para lanzarse, pero sí puntos en los que está acreditado que se lanzaban los jóvenes, por inscripciones en la roca. Son grafitis de admiración por esos muchachos bellos y muchos de ellos solo se pueden leer desde el mar”. Posidonia, rebautizada Paestum por los romanos, estaba en la orilla y de hecho tomaba su nombre griego del dios del mar. No se ha probado que hubiera acantilados desde los que se lanzaran los jóvenes al agua, pero Hölscher considera lógico pensar que existieran y que algún día se localicen.
Sobre la identidad del nadador de Paestum, reflexiona Tonio Hölscher, “hay especulaciones, pero es difícil decir algo con seguridad. Debía ser un miembro de la élite de la ciudad, culturalmente griego. Podría ser alguien muerto en la juventud. Los griegos hacían las tumbas y monumentos funerarios más bellos para los que morían jóvenes, era algo que los conmovía mucho”. ¿Es la tumba el encargo de un amante? “No, siempre era la familia; posiblemente la hicieron construir en recuerdo de esa juventud que se expresa con tanta vitalidad en el salto eterno del Tuffatore”.
Artigo de Jacinto Antón en EP (18.10.2022)































