luns, 6 de maio de 2024

Mocidade

O Caravaggio aquel: Ecce homo

 El Caravaggio descubierto en Madrid podrá verse temporalmente en el Museo del Prado a partir del 28 de mayo gracias a la generosidad de su nuevo propietario. 36 millones de euros ha pagado un británico residente en España por el Caravaggio.


Ahora, por primera vez, se expondrán a la vez en Madrid los dos cuadros que llegaron en el mismo barco a España desde Nápoles: este Ecce Homo, y Salomé con la cabeza del Bautista, en la Galería de las Colecciones Reales. Las obras aparecen por primera vez con bastante seguridad en 1631 entre los bienes de Juan de Lezcano, un secretario del virrey en la corte de Nápoles, ha explicado Terzaghi, que pasó meses buceando en archivos en busca de documentos. “Después, en 1657 pasa a manos del conde de Castrillo, quien estuvo al frente del virreinato napolitano de 1653 a 1659. Las piezas fueron enviadas a Madrid, la pintura pasó al rey Felipe IV, apareciendo en 1666 en el Real Alcázar”, ha proseguido la experta en Caravaggio. “Siguió desde entonces en la colección real, registrándose en 1789 en la Casa de Campo. Más adelante fue del ministro de Carlos IV Manuel Godoy”, este dato es una de las novedades que ha aportado Terzaghi. La siguiente pista están en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a comienzos del siglo XIX. “En 1823, esa institución la permutó por una obra de Alonso Cano al político Evaristo Pérez de Castro, de cuyos descendientes la ha adquirido el actual propietario”, ha resumido la especialista.

xoves, 2 de maio de 2024

Variadas

In memoriam: Victoria Prego (1948-2024)

Victoria Prego nunca pensó en ser conocida, ni famosa, ni que fuera a pasar a la historia del periodismo español como un referente pasado y presente hasta hace unas semanas. Su trayectoria profesional, desde el paso de la dictadura a la democracia, la llevó a serlo desde muy pronto. Su enfoque de la profesión, siempre de aliento largo, mucho más allá de la crónica inmediata —género que dominó—, la condujo a elaborar una obra magna sobre la Transición española, con mayúsculas, en formato documental. Y después, literario. La pulcritud de su prosa, su dominio de la lengua, escrita y hablada, la convirtió en una narradora inigualable de la convulsa España de la Transición. No había cosecha propia, o muy escasa; en su trabajo siempre primó las reglas clásicas del periodismo, entre las que están la búsqueda directa de los hechos contada, a ser posible —y para ella siempre lo fue—, por sus protagonistas.

La controversia sobre la Transición, propia de todos los procesos históricos, años después de haberse producido, le cogía siempre en guardia. “No, no, eso no fue así….”. Este era el comienzo de algunas de sus frases cuando rauda se veía impelida a volcar su inmenso bagaje al escuchar una versión de acontecimientos que ella vivió y estudió y con los que no estaba de acuerdo. Sin alzar la voz, pero gesto firme. A continuación, podía sobrevenir uno de sus mejores atributos: su risa. Sobre ella sus amigas sabemos mucho. Un apunte personal sobre Victoria se hace imprescindible para quien se sentiría abrumada al leer las completas y magníficas necrológicas que se han escrito en estas horas. No ha podido superar el retorno de la enfermedad tras haber vencido al cáncer durante 14 años, “vividos divinamente”, comentaba hace unos días. Su vida ha estado envuelta en su exhaustiva dedicación al periodismo, a la familia y a los amigos; ella lo concilió todo con sobresaliente.

Aun así, se ha ido de este mundo con la duda de si estaba a la altura de lo que necesariamente debía dar al periodismo, a la familia, a los amigos. Desde el siglo pasado, hay quien sostiene que “el periodista no tiene familia”; también hay quienes lo hacen extensible a los políticos. Victoria, con sus dudas, hizo trizas esa teoría. Sin dejar de ser periodista ni un día de la semana, sus hijos, después sus nietos, la han sentido de forma omnipresente. Las conversaciones sobre trabajo y maternidad consumieron horas entre amigas y compañeras. Son inolvidables sus consejos, siempre con humildad, que daba a las jóvenes madres que se los requerían. No lo ha olvidado la directora de EL PAÍS, Pepa Bueno, presente en algunas de esas reflexiones después de terminar su programa de Los Desayunos de TVE. Sí, Prego podía pasar sin solución de continuidad de un profundo debate de asuntos de alto voltaje político a reflexiones sobre cómo dedicarse a este oficio, al que amó apasionadamente, y que los tuyos sientan que son lo más importante. Nunca pensó que lo hubiera logrado, pero claro que lo consiguió, y con creces, como sabe su compañero de vida, Elías, su pilar esencial, sus hijos y sus nietos. Generosidad desbordante, buena persona; modesta, sí, muy modesta, a pesar de premios y lisonjas. Incrédula ante maledicencias personales sobre las que no entendía el porqué. Muchos becarios, directores de medios pequeños de cualquier parte de España, asociaciones sin renombre, la tendrán presente por su disponibilidad a decir que sí a sus requerimientos para entrevistas o conferencias. No podía decir que no si han tenido la deferencia de dirigirse a ella. No era buenismo, sino humanismo. Y conciencia perpetua de que era una más. Pero no lo era.

No olvidaremos su desternillante sentido de humor y su capacidad como contadora de chistes, con representación incluida. El lunes, muy cerca ya del final, siguió en directo la comunicación del presidente del Gobierno y encadenó programas de televisión posteriores; los interrumpía con vídeos enviados por sus nietos. Cuando el cáncer fue a por ella, se puso a disposición de los médicos tras exhaustivos interrogatorios periodísticos. Podemos imaginarla. “Mirándolo bien, no tengo cuentas pendientes”, fue una de sus frases de esos primeros momentos de zozobra. En Navidad, vio que podían venir mal dadas, pero no dudó en proclamar que había pasado “divinamente” este regalo de vida, pegada al periodismo y a su familia.

Cuánto te hemos disfrutado Mari Vic, amiga del alma.

Necrolóxica de Anabel Díez en El País (02.05.2024)

luns, 29 de abril de 2024

Carta de Pardo Bazán a Pérez Galdós

 Yo me acuesto contigo y me acostaré siempre. Me gustas más que ningún libro. Yo sí que renunciaría a la lectura para deletrearte a ti solo. ¿Qué mejor obra que tu espíritu simpático y fresco? Ven, que me haces falta.

Onte soñei que voltaba a Manderley…

xoves, 25 de abril de 2024

A Celeste. A enorme Celeste. 91 anos. Veio com a filha e a neta.

A 2 de Maio de 1933, nascia no Socorro, em Lisboa, Celeste Caeiro, a trabalhadora de restauração que começaria a distribuição de cravos pela população e pelos soldados a 25 de Abril de 74. Celeste trabalhava, na altura, num restaurante na Rua Braancamp, em Lisboa.

A bem da Nação

sábado, 20 de abril de 2024

Escarabeos

 Escarabeos egipcios de amatista, berilo, lapislázuli, esteatita, cristal de roca, cornalina, ágata, alabastro, esmeralda, obsidiana, sodalita y fayenza.

venres, 19 de abril de 2024

Félix Jacques Moulin (atr.): Muller núa, 1856

El famoso acertijo de la Araña Varys para Tyrion acerca del poder

 - ¿Os dejo con un acertijo, Lord Tyrion? -No esperó la respuesta-. En una habitación hay tres hombres de gran importancia: un rey, un sacerdote y un rico. Frente a ellos se encuentra de pie un mercenario, un hombre sin importancia de baja cuna y mente poco aguda. Cada uno de los grandes quiere que mate a los demás.

>>-Mátalos -dice el rey-, porque yo soy tu legítimo gobernante. >>-Mátalos -dice el sacerdote-: te lo ordeno en el nombre de los dioses. >>-Mátalos -dice el rico-, y todo este oro será tuyo. Y decidme... ¿Quién vive y quien muere? {....} Después de varias semanas {....} - Le he dado algunas vueltas -reconoció Tyrion-. El rey, el sacerdote, el hombre rico... ¿Quién vive y quien muere? ¿A quién obedecerá el espadachín? Es un acertijo sin respuesta; mejor dicho, con demasiadas respuestas. Todo depende de cómo sea el hombre de la espada. -Pero, en realidad, el hombre de la espada no es nadie -señaló Varys-. No tiene corona, ni oro, ni el favor de los dioses, sólo un trozo de acero afilado. -Ese trozo de acero es el poder de la vida y la muerte. -Exacto. Pero, si quien nos gobierna en realidad es el hombre de armas, ¿porqué fingimos que son nuestros reyes los que tienen el poder? ¿Por qué un hombre fuerte con una espada se plantearía jamás obedecer a un niño rey como Joffrey, o a un idiota borracho como su padre? -Porque esos niños reyes y esos idiotas borrachos pueden llamar a otros hombres fuertes, con otras espadas. -Entonces serían esos otros guerreros los que en realidad tendrían el poder. ¿O no? ¿De dónde salen sus espadas? ¿Por qué obedecen? -Varys sonrió-. Hay quien dice que el conocimiento es poder. Hay quien dice que el poder deriva de los dioses. Otros dicen que el poder lo da la ley. [....] -¿Vais a decirme la respuesta del maldito acertijo o sólo queréis empeorarme esta jaqueca? -Tyrion inclinó la cabeza hacia un lado. -De acuerdo -dijo Varys sonriendo de nuevo-, ahí va: el poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos. -Entonces, ¿El poder es una farsa? -Una sombra en la pared -murmuró Varys-. Pero las sombras pueden matar. Y a veces, un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande.
De Juego de Tronos

A música calada, a soedade sonora