martes, 18 de xullo de 2017

Alfonsina Storni: Soneto

 Quiero un amor feroz de garra y diente
que me asalte a traición en pleno día,
y que sofoque esta soberbia mía,
este orgullo de ser todo pudiente.
Quiero un amor feroz de garra y diente
que en carne viva inicie mi sangría,
a ver si acaba esta melancolía
que me corrompe el alma lentamente.
Quiero un amor que sea una tormenta,
que todo rompe y lo remueve todo
porque vigor profundo la alimenta.
Que pueda reanimarse allí mi lodo,
mi pobre lodo de animal cansado,
por viejas sendas, de rodar, hastiado.

venres, 30 de xuño de 2017

Zack

Poema de Luísa Villalta

 

Abrir a boca en ti, onde as estrelas
configuran a constelación dos nosos nomes,
abrandar a vontade que nos puxa
implacabelmente para os extremos opostos
con esa forza de non sermos nen eu ti nen ti eu,
cortar a fita para inaugurar o tempo
no que nos miramos o ollo no ollo multiplicado
como o rio aquel, o suor, o beixo continuado
balizado por latexos que se escapan,
e palabras atadas que nos fican dentro,
para fabricar o xesto de buscar-nos
por debaixo das sombras e os vestidos.
Abrir a boca á escuridade para encontrar o dia.

venres, 23 de xuño de 2017

Pesos y medidas

 Estudio fotográfico somático de niños y adolescentes iniciado en 1932 (por HR& LM Stolz) del proceso y la dinámica del crecimiento, repetido a intervalos durante un período de tiempo bajo los auspicios del Instituto de Bienestar Infantil de la Universidad de California y las escuelas públicas de Oakland.

xoves, 22 de xuño de 2017

Mariluz Ferreiro: "Pobre Cristiano"

 El padre, a las puertas del garaje, le pregunta a su hijo: «¿Qué coche falta?». El niño responde: «El Ro...». Error. «No, el Rover está fuera. ¿Qué coche falta aquí? Míralos». Los ojillos escanean flamantes carrocerías. Nueva apuesta. «¿El Porsche?». Agua. «Mira bien, mira bien». El pequeño prosigue con su inspección: «¿El Royce?». Tampoco. «Uno que es muy rápido». Y, de repente, la duda del rostro infantil se disuelve en una sonrisa: «¿Lamborghini?». Victoria al fin. «¡Ah! ¡No lo sabías! Le están cambiando una rueda». Conversación real. Entre Cristiano Ronaldo y su hijo. Y una de las escenas más reveladoras del documental Cristiano, presuntamente rodado a mayor gloria del jugador portugués.
La Voz de Galicia (21.07.2017)

martes, 13 de xuño de 2017

Ilíada (XVIII): Aquiles lamenta la muerte de Patroclo

Exhalando profundos suspiros, contestó Aquiles, el de los pies ligeros: «¡Oh Madre! El Olímpico, efectivamente, lo ha cumplido; pero ¿qué placer puede producirme, muerto Patroclo, el fiel amigo á quien apreciaba sobre todos los compañeros y tanto como á mi propia cabeza? Lo he perdido, y Héctor, después de matarlo, le despojó de las armas prodigiosas, admirables, magníficas que los dioses regalaron á Peleo, como espléndido presente, el día en que te colocaron en el tálamo de un hombre mortal. Ojalá hubieras seguido habitando en el mar con las inmortales ninfas, y Peleo hubiese tomado esposa mortal. Mas no sucedió así, para que sea inmenso el dolor de tu alma cuando muera tu hijo, á quien ya no recibirás en tu casa, de vuelta de Troya; pues mi ánimo no me incita á vivir, ni á permanecer entre los hombres, si Héctor no pierde la vida, atravesado por mi lanza, y recibe de este modo la condigna pena por la muerte de Patroclo Menetíada.»

94 Respondióle Tetis, derramando lágrimas: «Breve será tu existencia, á juzgar por lo que dices; pues la muerte te aguarda así que Héctor perezca.»

97 Contestó muy afligido Aquiles, el de los pies ligeros: «Muera yo en el acto, ya que no pude socorrer al amigo cuando le mataron: ha perecido lejos de su país y sin tenerme al lado para que le librara de la desgracia. Ahora, puesto que no he de volver á la patria, ni he salvado á Patroclo ni á los muchos amigos que murieron á manos del divino Héctor, permanezco en las naves cual inútil peso de la tierra; siendo tal en la batalla como ninguno de los aqueos, de broncíneas lorigas, pues en la junta otros me superan. Ojalá pereciera la discordia para los dioses y para los hombres, y con ella la ira, que encruelece hasta al hombre sensato cuando más dulce que la miel se introduce en el pecho y va creciendo como el humo. Así me irritó el rey de hombres Agamenón. Pero dejemos lo pasado, aunque afligidos, pues es preciso refrenar el furor del pecho. Iré á buscar al matador del amigo querido, á Héctor; y sufriré la muerte cuando lo dispongan Júpiter y los demás dioses inmortales. Pues ni el fornido Hércules pudo librarse de ella, con ser carísimo al soberano Jove Saturnio, sino que el hado y la cólera funesta de Juno le hicieron sucumbir. Así yo, si he de tener igual suerte, yaceré en la tumba cuando muera; mas ahora ganaré gloriosa fama y haré que algunas de las matronas troyanas ó dardanias, de profundo seno, den fuertes suspiros y con las manos se enjuguen las lágrimas de sus tiernas mejillas. Sepan que hace días me abstengo de combatir. Y tú, aunque me ames, no me prohibas que pelee, pues no lograrás persuadirme.»

mércores, 31 de maio de 2017

Walt Whitman

Propus-me representar, sem qualquer desânimo, a humanidade tal como ela é. Pretendi compor um conjunto de poemas que representassem a natureza física, emocional, moral, intelectual e espiritual de um homem.

martes, 30 de maio de 2017

Mozo do Círculo das Artes (Lugo, 1949)

Agnés Varda: Portugal, 1956

Um conto de duas cidades é um documentário de Steve Harrison e Morag Brennann sobre a foto de Agnès Varda.

Os directores contam como em 2010 o casal viu um postal em Lisboa que achou curioso: uma fotografia a preto e branco de uma mulher com vestes negras que andava descalça numa rua. 

No muro atrás dela estava fixado um cartaz meio rasgado de Sophia Loren e ao lado uma tabuleta de madeira com a palavra "Vende-se".

A autora da fotorafia era Agnês Varda, uma cineasta belga que ambos admiravam, e o cenário a Rua das Lavadeiras, na Póvoa de Varzim, em 1956. Procuraram a seguir saber quem era aquela jovem que não usava sapatos, que tinha as pernas à mostra, que carregava o prato no corpo e com o cabelo amarrado no cimo da nuca, o chamado puxo -tão comum nas mulheres da comunidade piscatória da Póvoa de Varzim.

Maria do Alívio era o seu nome, e na altura da fotografia tinha 16 anos.

Sabia Agnès Varda o poder da fotografia que tinha entre as mãos? Os autores do documentário estão convencidos de que ela sabia: "Ela tem uma cápsula onde guarda as peças mais importantes da sua vida, e a fotografia de Maria do Alívio é uma delas", afirma Morag Brennan. 

Publico.pt (20.05.2017)

venres, 26 de maio de 2017

Verás

Bora Bora

 “No hay grandes razones para vivir, solo pequeñas razones”. Este es el resumen final de un libro curioso: Los pájaros, el arte y la vida(Ariel). Su autora, Kyo Maclear, relata en él un año de su existencia dedicado a la observación de las aves. Naturalmente, durante ese año ocurren otras cosas (los padres se hacen mayores, por ejemplo, los hijos crecen). Pero los pájaros nuclean el día a día de la autora, partidaria, como confiesa en las primeras páginas, de la “ansiedad preventiva”. Si eres de esas personas que espera lo peor, este libro está escrito para ti, pues constituye una tregua en la dura lucha contra la catástrofe que está por venir y que a veces no llega. También es para ti si te conmueve una frase como esta: “Vivía en un estado de antropomorfismo imperdonable. Antropoarrepentida, he aquí como me sentía”.

No te apures si abres el libro con desgana, incluso si te tienta abandonar su lectura: él se ocupará de rescatarte. Lo hizo conmigo cuando, a punto de cerrarlo, me regaló esta cita de Pete Seeger: “Creo que el mundo van a salvarlo millones de gestos pequeños. Hay demasiadas cosas que pueden torcerse cuando se vuelven grandes”. El experto en pájaros que acompaña durante un año a Kyo Maclear es en realidad un músico que lo que busca es un pájaro “accidental”. Se da este nombre a las aves que se han perdido y que aparecen fuera de lugar o de época. Si alguna vez te has sentido como un individuo “accidental”, también para ti ha sido escrito este libro que cuenta cómo muchas de las aves migratorias, cuando consiguen llegar a su destino, se encuentran en él con rascacielos contra cuyos cristales chocan y perecen. Quizá también sea tu caso. En fin, no sé, entra en una librería, échale una ojeada y verás.

Juan José Millás: Verás (EP, 26.05.2017)

Roland

mércores, 24 de maio de 2017

Leila Guerriero: Instrucción 8

 Mire por la ventanilla del auto. Vea cómo, a su derecha, se alinean moles de cemento y vidrio. Sienta frío, aunque sea un sábado soleado. Recoja los pies en el asiento. Mírelo a él, que conduce. Piense: “Qué guapo”. Diga: “Qué feos esos edificios”. Escuche cómo él dice: “Si”. Diga: “Tendríamos que llamar al plomero, por lo del caño”. Escuche cómo él dice: “Bueno”, no como si no le importara sino como quien considera el asunto algo muy poco entretenido para un día como ese. Siéntase, de pronto, urgida, como si quisiera enmendar una falta. Diga “¿Y si vamos al teatro?”. Escuche cómo él dice: “¿Si?”. Diga: “Mejor no”. Piense: “Si no nos gusta el teatro”. Sienta una voluntad rara: como si quisiera complacerlo, pero haciendo cosas que usted nunca hace, en una actitud que sabe que resultará ridícula y sospechosa. No pueda detenerse. Diga: “¿Y a una galería de arte?“ . Escuche cómo él dice: “¿Y si vamos al recital en el parque, a la noche?”. Piense: “Calor, mosquitos, horas fuera de casa”. Responda: “Mañana tengo que trabajar”. Arrepiéntase. Pregúntese qué fue de esa chica que usted era: alguien capaz de ir a un recital en cualquier momento, alguien que vivía en un departamento en el que había un solo plato, un solo tenedor, un solo juego de sábanas. Piense en la casa en la que viven ahora donde, hace una semana, encontró un juego de toallas sin estrenar compradas cinco años atrás. Diga “Bueno, podemos ir y volver temprano”. Escuche cómo él dice, con sinceridad serena: “No. Está bien. Nos gusta pasear. Vamos al río”. Mírese los dedos de los pies, encogidos como garras. Pregúntese: “¿Qué queda de mí?”. Mire por la ventanilla. Siéntase ansiosa como un pájaro que choca contra un vidrio y busca una salida que no existe. Piense –con alivio y con pánico, con agradecimiento y terror- “Podemos seguir así veinte años más".

venres, 19 de maio de 2017

Salida

 ¿Y el miedo? ¿Qué ocurre con el miedo cuando entra en un cuerpo? ¿Se queda en él, como un grano, o se agrega al miedo de los vecinos para construir el Gran Miedo? Pienso en ello en el metro, observando los rostros de la gente. En el metro hay cantidades industriales de miedo. Miedo a no llegar a fin de mes, a no alcanzar para pagar la luz o el agua, a que el niño enferme, a que el adolescente no vuelva, miedo a los resultados de la biopsia, a la regulación de empleo, al suspenso, a la noche, al examen de conducir, a perder la cabeza, a no devolver el préstamo, al recibo del gas, a que no nos renueven el permiso de trabajo, miedo a la vejez de los padres, al precio del pollo, al ascensor, al temporal, al castillo hinchable, a las drogas, miedo a los perros, a los insectos, a la llamada del móvil, a resbalar en la bañera, a la sangre oculta en las heces…

Columna completa de Juan José Millás (19.05.2017), aquí

A música calada, a soedade sonora