martes, 9 de xaneiro de 2018

Chéviro (09.01.1983)

 Con la muerte del Chéviro, un viento de tristeza y melancolía apareció sobre la aldea, y la ciñó como un cinturón de cuerda basta, y el viento subía por las callejas de piedra mojada, y acariciaba puertas y ventanas con la misma indolencia con la que gemía el Chéviro se ha muerto, el Chéviro se ha muerto, y el viento traía el retrato del Chéviro en el aliento, el retrato de un Chéviro blanco y mojado, que se había ahogado en la acequia. Y en la acequia aún flotaba su olor y su cara, y de allí la agarraba el viento con los labios y la escupía sobre las casas de tejados de pizarra gris, y el gemido el Chéviro se ha muerto, el Chéviro se ha muerto, en el oído de todos, y todo miraban entonces al aire, y en él la cara de un muchacho que desapareció, oscuridades abajo, en la acequia, y que no fue hallado hasta el tercer día, con el pecho hinchado como una pelota y los puños cerrados, y desde aquel día el viento no cesaba de repetir que el Chéviro se ha muerto, y al viento no lo acallaba nadie, y el viento seguía y seguía repitiendo su canción hasta el hastío, y era una canción incesante y monótona el Chéviro se ha muerto, el Chéviro se ha muerto y, poco a poco, la aldea se fue haciendo pequeña y pequeña, se fue estrechando a la presión constatne del viento del Chéviro, del viento del pobrecillo tonto al que nadie entendía y al que, sólo por gastarle una broma, empezaron a llamarle Chéviro, y él se reía... 
Y la aldea se desmadejaba y de vaciaba como un gran hormiguero, y la gente se iba marchando, remordida y en silencio, y se iba perdiendo entre cientos de kilómetros y se iba olvidando de la aldea, y del viento, y del Chéviro que una vez se ahogara en la acequia, y el viento fue bajando su voz, hasta que logró meterse, dueño de todo, en las casas vacías, y el el molino, y en los almacenes y tiendas, y hasta en la iglesia. 

Los gitanos aún le pudieron oír repetir: El Chéviro se ha muerto, el Chéviro se ha muerto...

domingo, 7 de xaneiro de 2018

Acibeche

 Os anaquiños de acibeche desperdiciados polos artesáns xoieiros empregábanse para facer pezas máis pequenas, que deron en utilizarse como abelorios para os traxes femininos de gala.

xoves, 7 de decembro de 2017

Sodomitas de Valencia: V.-Caso de Joan García lbarra (1623)

Joan García lbarra, residente en Valencia, que fue en su mocedad sastre, de edad de 56 años, natural de Segura de la Sierra, fue testificado por dos testigos varones de 20 años. El primero le testificó de que había cuatro años que el reo se le hizo amigo y le llevaba a la comedia, haciéndole caricias y halagos y asiéndole de las manos, y que estando en la comedia le metió la mano y asió de las vergüenzas apretándolas, y exasperándose el testigo, el reo le dijo que se alegrase mirando las representantes y no tomase de aquello pena, y aunque diferentes veces le quiso cometer y continuar amistad, el testigo se recató, y que habiendo ido con cuidado mirando las acciones del dicho hombre le había [visto] andar apegado con muchachos por lo cual sospechaba el testigo que los inducía para las dichas torpezas, y que en particular en la iglesia mayor desta ciudad le había visto pegado en un mozo de pocos años en el día que celebraron las honras del Rey Nuestro Señor, y que parecía se tocaban las vergüenzas, por lo cual este testigo llamó a un cuñado suyo para que los viese, y también le testificó de que en los tocamientos que en años pasados había tenido, el reo había procurado meter un dedo por el trasero( ... ) [El acusado] declaró que en el tiempo que se hacían las honras de Su Majestad se halló en la iglesia mayor a oír el sermón y que se entró con un mozo debajo del túmulo y que allí le tocó sus vergüenzas y el dicho mozo, según le parece, se las tocó al reo.
A.H.N .. Inq .. lib. 939. fol. 500rº -50lrº

xoves, 30 de novembro de 2017

José F. de la Sota (Bilbao, 1960): Ciudad



Una ciudad inhóspita de cielo encapotado -algo así como un Londres cruzado con Bilbao en su peor momento-. Un lago de cemento en el centro de un parque silente de metal. Largas calles estrechas y oscuras avenidas que en la noche se encienden como venas de luz. Por su caz todo fluye. Tú alimentas al monstruo con tu vida minúscula. Sedimento de muerte, todo fluye en su caz.

venres, 17 de novembro de 2017

Acelgas fritas de dos maneras

De las pencas crecidas tiernas quitarás la telilla, como quando se limpian para cortadas. Las cortarás à pedacitos, y las cocerás con agua y sal. Cocidas que sean, escorrelas en una tabla.

Harás una massa con huevos y harina, como para abadejo, untarás las pencas en massa, las freirás y sirvelas con azucar y canela; son muy buenas aunque caras para los pobres. Para estos, después de cocidas con agua y sal, se les echan unos ajos fritos, un puñado de harina quemada en el mismo aceyte: assi son mas ligeras, y no malas.

Nuevo arte de la cocina española  (1745), de Juan Altamiras, franciscano, cocinero de los monasterios de S. Diego y S. Cristóbal de Zaragoza.

mércores, 15 de novembro de 2017

Salamántigas de Oviedo

Un grupo de investigadores mostrou que as salamántigas permaneceron illadas nos patios da Catedral e o convento de Oviedo durante 1.100 anos. Así que evoluíron ata seren xeneticamente diferentes das poboacións que viven nas zonas máis novas da cidade. 
Un dos autores do estudo das salamántigas urbanas, publicado este mesmo ano é o antigo investigador da Universidade de oviedo e agora consultor ambiental, David Álvarez: "Hai animais que veñen á vidade por moitos motivos, mellor temperatura, ausencia de depredadores, maior disponibilidade de comida... [...] Outros quedan atrapados ao medrar a cidade. É o caso destas salamántigas. O muro que separa o mosteiro de S. Paio do patio da Catedral [do s. IX] provocou que as salamántigas dos dous lados do muro leven séculos sen se misturaren", comenta Álvarez. 

As dúas poboacións presentan diferenzas nos seus xenes. Aínda resulta máis chamativo o feito de que os exemplares da Catedral se parezan máis aos doutras zonas da cidade que os que moran no convento. A razón pode estar na Revolución de 1934: "Dinamitaron o muro da Catedral, que non foi reconstruído ata unha década despois", lembra Álvarez, de xeito que durante todo ese tempo as salamántigas catedralicias estiveron expostas ao fluxo xenético das salamántigas do exterior.

domingo, 12 de novembro de 2017

Francisco Umbral: Esa atención tardía

 EL gato emite silencio. Miro la avispa, al mediodía, serrando un milímetro de carne con sus dos serruchos laboriosos. Se lleva una tajada minutísima, por el aire, hacia el sol secreto de las avispas, y vuelve a por más. Ya le he dado destino a su día. El gorrión se baña en su fuente, se refresca, y luego sale huyendo hacia lo azul. El gorrión es ladrón de agua, robador del frescor del día. La paloma es poesía y resorte. Abierta y volando es un ave modernista. Caminando, o parada en una rama, es un juguete mecánico. Los perros puntean el silencio y lo dejan cruzado de mensajes, que son sus ladridos correspondientes y correspondidos.

La babosa viene a veces adherida al periódico que tiran sobre la hierba, por encima de la tapia. A la babosa la pongo en mi mano y se abre paso entre el vello con ilusión de manigua. Cuando le hablo, mínima, eriza sus dos cuernos blancos y finísimos, sus antenas/ojos, se orienta y sigue, hasta que la deposito en una hoja verde, que supongo es su hábitat, donde se hará caracol.

De dónde esta atención tardía a los animales, a los bichos, este descubrimiento espléndido y pequeño de su lucidez, su afán de vivir, su presente redondo. El hombre ha levantado mitologías en el cielo, dioses grandes, de una musculatura retórica, o ha erigido a otros hombres en esfinges con magia y destino, pero raramente ha descubierto esta mitología breve y populosa de los animales, que cuando son grandes se combaten y cuando son pequeños se ignoran.

En mi afán por huir de lo humano peor, de los destinos consabidos, he venido en descubrir que la verdadera y realísima mitología son los animales, del tigre de Borges a la babosa que transita mi mano, como un continente, mientras leo el periódico. Sí hay vida feliz en la tierra, sí hay una manera compartida de crear el presente duradero y es la de las fieras, los insectos, las aves, los peces, los felinos, los cánidos, esa hermosa y presentísima verdad hecha de fuerza egregia, minucia alfabética, gladiolo del cielo, ave, chispazo del mar, pez, musculatura de oro, pantera, humanidad cabizbaja y sentimental, perro.

Todos ellos siguen en el paraíso terrenal, que es el mar con la selva, y lo traen hasta nosotros en el hocico húmedo, en el mosconeo de oro, en las alas tendidas, —ah Virgen desplegada—, sacratísimas.
Francisco Umbral: Un ser de lejanías

A música calada, a soedade sonora