xoves, 2 de novembro de 2017

Derek Walcott: El náufrago y otros poemas – 1965

 «Nostalgia del mar»

Algo remoto brama en los dedos de esa casa;
cuelga apacible de las cortinas, paraliza los espejos
hasta que los reflejos pierden su sustancia.

Algo como el rechino de un molino de viento suena
hasta parar en seco;
una ensordecedora ausencia, un vendaval.

Algo cerca este valle, agobia esta montaña,
aparta el signo, empuja este lápiz
por una espesa nada, ahora,

fleta las alacenas de silencio, dobla la ropa avinagrada
como los trajes del muerto, dejados exactamente
tal como procedió el difunto al lado de la amada,

incrédulos, esperando que alguien los lleve puestos.

Derek Walcott

De: El náufrago y otros poemas – 1965

luns, 9 de outubro de 2017

Fóra do mapa

Zheleznogorsk: cidade creada secretamente en Siberia en 1950 polas autoridades soviéticas para fabricar armas nucleares. Con 90.000 habitantes, segue sen aparecer en moitos mapas.

Rokovoko: "Non está marcado en ningún mapa. Os sitios de verdade non o están nunca". Así presentaba Herman Melville en Moby Dick a illa de Rokovoko, da que procedía un amigo do protagonista.

Sandy Island: Illa inexistente que durante un século apareceu por error nos mapas, ata que en 2012 un barco australiano confirmou que non había nada naquel lugar.

Arne: Fábrica-trampa construída polos británicos para que os bombardeiros alemáns acabasen alí a carga.

Máis, en Antonio Pita: "Descubrir lo incierto" (09.10.2017)

xoves, 24 de agosto de 2017

De los Diarios de Gil de Biedma


Antes, cuando llegabas a Madrid, el olor a jara de la sierra te golpeaba ya en el aeropuerto, y luego estaban las conversaciones de tus vecinos en los cafés o los restaurantes, que nunca he oído nada igual en ningún otro lugar del mundo.

 

martes, 1 de agosto de 2017

Encuentro de Borges y Cortázar

 "Yo me encontré con Cortázar en París, en casa de Néstor Ibarra. Él me dijo: "¿Usted se acuerda de lo que nos pasó aquella tarde en la diagonal Norte?". "No", le dije yo. Entonces él me dijo: "Yo le llevé a usted un manuscrito. Usted me dijo que volviera al cabo de una semana, y que usted me diría lo que pensaba del manuscrito". Yo dirigía entonces una revista, Los Anales de Buenos Aires (una revista ahora indebidamente olvidada), que pertenecía a la señora Sara de Ortiz Basualdo, y él me llevó un cuento, "Casa tomada"; al cabo de una semana volvió. Me pidió mi opinión, y yo le dije: "En lugar de darle mi opinión, voy a decirle dos cosas: una, que el cuento está en la imprenta, y dentro de unos días tendremos las pruebas; y otra, que ya le he encargado las ilustraciones a mi hermana Norah". Pero, en esa ocasión, en París, Cortázar me dijo: "Lo que yo quería recordarle también es que ése fue el primer texto que yo publiqué en mi patria cuando nadie me conocía". Y yo me sentí muy orgulloso de haber sido el primero que publicó un texto de Julio Cortázar. Y luego nos vimos un par de veces en la UNESCO, donde él trabaja. Él está casado -o estaba casado- con la hermana de un querido amigo mío, Francisco Luis Bernárdez […]. Bueno, como le decía, nos vimos creo que dos o tres veces en la vida, y, desde entonces, él está en París, yo estoy en Buenos Aires; creo que profesamos credos políticos bastante distintos: pero pienso que, al fin y al cabo, las opiniones son lo más superficial que hay en alguien; y además a mí los cuentos fantásticos de Cortázar me gustan".

A música calada, a soedade sonora